lunes, 15 de agosto de 2016

Tengo varias heroínas en mi vida.

Llevo mucho tiempo pensando en esta entrada. Ayer, después de mantener una conversación dolorosa (más para la otra persona que para mí), me decidí a escribir.
Últimamente me he dado cuenta de que tengo varias heroínas en mi vida. Hablemos de cada una de ellas, para mantener el anonimato y para que sea más fácil sentirse identificada con alguna de ellas les pondré números.

Heroína número uno. No es la fuente de inspiración de esta historia pero sí ha sido la voz decisiva para ponerme a escribirlo. Esta mujer para mí se merece este título por la fuerza y la madurez que tiene. Sus palabras, sus actos, sus ideales... Para mí es alguien especial. He visto como ha crecido y cómo ha vivido, cosas buenas y cosas no tan buenas. Sé que es una heroína porque a veces ha tenido que tomar decisiones que nadie querría tomar y, sobre todo, porque es la mujer más valiente que conozco. Ella sigue adelante, tirando de sí misma y de su vida pase lo que pase.

Heroína número dos. Ella sí que ha sido la fuente de inspiración para esta entrada en un blog desierto. Es una mujer fuerte y valiente. Lo que le hace ser una de mis heroínas es la manera en la que supera las situaciones. Puede llorar, pero hace siempre lo que debe hacer. Es posible que a veces necesite aprender que tiene que hacer lo que ella quiera y no lo que deba, pero las heroínas son heroínas porque tienen fallos. Esa es su belleza; tienen cosas buenas y cosas malas, pero todas juntas les hacen ser quien son.

Heroína número tres. Creo que esta mujer se ha convertido en mi heroína desde el momento en que la conocí. Una mujer que deja su casa para estudiar lo que quiere y para seguir un amor, una mujer que después de perder muchas cosas ha sabido ganar en todas esas restas. Lo ha pasado mal pero al final del túnel siempre ha visto luz. Además, creo que ha sido una de las personas que más me ha enseñado sobre la vida y sobre mí; esto es lo que le hace ser una de las heroínas de mi vida.

Heroína número cuatro. Ella, al igual que las otras tres, es una de las heroínas de mi vida; siempre lo ha sido. En los últimos meses creo que este hecho se ha recalcado. Me ha demostrado que es una mujer fuerte que puede superar el dolor y que puede salir de casa siempre que quiera. Me ha enseñado que las perdidas nunca se olvidan pero que hay que pensar más en ti que en la gente que se ha ido.

Si no te sientes identificada con ninguna de mis heroínas, tranquila. Tu también eres una heroína. Aquí solo quería hablar de las cuatro mujeres que han cambiado mi vida mínima o máximamente con sus vivencias.